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jueves, 10 de enero de 2013

El último mes


Hola amigos, ¿qué tal esas fiestas? Yo he debido comer demasiado, porque tengo un barrigón…. J Vaaaale, en serio, han sido unas fiestas distintas, tranquilas, emotivas, con sus momentos para todo, hasta para echar unas buenas lágrimas.

En cuanto al embarazo, entrando en su fase finalísima, a menos de tres semanas de salir de cuentas, ¡qué nervios y qué ganas! Y qué hartura.

Porque, si el embarazo en general no es ese mundo idílico que te venden las revistas, no os podéis imaginar lo pesado que es el último mes.

Hoy me he cortado las uñas de los pies. Ha sido todo un ejercicio acrobático del que estoy orgullosísima y se lo he contado a todo el que me ha querido escuchar. Es increíble lo limitante que puede llegar a ser llevar en tu barriga una media de cinco kilos en modo compacto. Por no hablar de todo lo demás…

Mis manos han doblado su tamaño, tengo la cara deformada (por primera vez en mi vida tengo los labios carnosos, lo que estaría genial si no se me despellejasen de la tensión), mis tobillos tienden a desaparecer, parezco un tentetieso cada vez que ando (y mis amigos, que son majísimos todos ellos, me imitan y se ríen de mí), tomo pastillas para el ardor como si fueran caramelitos, si estorurnudo, toso o me río demasiado me meo encima, y si no también, mi espalda es una contractura toda ella,… Y podría seguir, porque es un no parar.

En cuanto a mi hija, ha dejado de ser mi princesita, mi amor, mi cielo, mi vida,… para convertirse en “el octavo pasajero”. Eso no son patadas, parece que quiere salir de mí atravesando útero y barriga. Lleva dos días sin parar de removerse, no debe de ser muy  confortable estar tan comprimida, pero ¿qué culpa tengo yo? Ahora le ha dado por jugar a la pelota con mi vejiga. Casi prefería cuando se dedicaba a jugar a la comba con mis intestinos.

Ya se me ha olvidado lo que es dormir más de dos horas seguidas. Si no son los dolores es que tengo que hacer urgentemente tres gotas de pis, o que la pequeña quiere juerga (jugamos a “tú me das una patada y yo te aprieto el pie”, ¡le encanta!) Por ahí dicen que esta fase es una especie de preparación para lo que se te viene encima después, pero yo casi preferiría llegar a esa fase sin tanta preparación.

Es una de las cosas, junto con la cerveza, que más echo de menos, ¡dormir una noche entera del tirón! Y, por desgracia, voy a tener que esperar bastante para disfrutar de ambas.

Peeeero… ¡Estoy feliz! Cada día me acerca al momento de sostenerla entre mis brazos, algo que pensé que nunca llegaría. Si me da un patadón protesto, pero en el fondo estoy encantada de sentir que es absolutamente real.

Claro que pienso en el parto con algo de miedo, pero mis nervios tienen más que ver con las ganas de ver su carita, de besar su nariz respingona, de morder sus deditos de los pies,… ¡Qué ganas!

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Lo que nadie te cuenta del embarazo I


Uno de los efectos más sorprendentes e inmediatos del embarazo es la pérdida del espacio vital o, dicho de otra manera, tu barriga se convierte en un bien público. Todo el mundo, conocido o desconocido, te toca la barriga. Algunos, más osados, la acarician, e incluso llegan a acercarse a zonas que NUNCA van a ser públicas, por más embarazo que haya.

-No, no vas a notar a la niña, se mueve sobre todo en la parte baja.

Y, de repente, te encuentras con una mano en la parte baja de tu vientre, ¡sin siquiera pedir permiso!

Es verdad que algunas personas tienen la consideración de pedir permiso, pero son las menos, os lo aseguro.

Y, aunque yo tenga cierta aversión al contacto humano, he aprendido a tolerar esta atracción que siente la humanidad hacia mi redonda barriga, porque… ¡soy la primera que no puede resistirse a las ajenas!

Total, en cosa de un mes dejaré de ser el centro de atención, tampoco me va a matar un poco de manoseo.

lunes, 4 de junio de 2012

Un trocito de Angola


*Lo primero de todo, os informo de que, a pesar de las prolongadas ausencias, las cosas van bien, pero no puedo dedicarle mucho tiempo a mis blogs. Los vuestros los leo a diario, aunque no comente. Se me hace muy “cuesta arriba” lo de escribir en el ordenador. Algún día os lo explicaré con más detalle, ;)

Hoy algo cortito. Como lo de que yo termine el vídeo de mi viaje a Angola empieza a ser una quimera, si queréis conocer un poquito más de ese país maravilloso, esta noche en Madrileños por el Mundo, lo podréis ver. Y, además, podréis escuchar a algunos de los amigos que hice por allí. Yo no me lo voy a perder, ¡qué nostalgia!

Para los no-residentes en Madrid, y para los que lleguéis tarde, podéis verlo también en Internet.

¡Volveré pronto!

martes, 22 de mayo de 2012

Primer Aniversario


Vaya, yo que había dicho que no escribiría en martes y miradme, resulta que ahora solo escribo en martes, ¡qué cosas! Ya avisé, no soy buena cumpliendo promesas.

Hoy tengo excusa, no es un martes cualquiera, ¡¡feliz cumpleaños, Diga 33!!

Hace un año tomé una decisión, después de tres años escribiendo en A partir de los 30 iba siendo hora de cambiar, así que, después de darle muchas vueltas –los cambios no son lo mío-, di el paso.

Después llegaron tiempos convulsos. Una noticia inesperada le dio la vuelta a mi vida y dejé de lado mi recién parido blog durante muchos meses.

Pero esto de los blogs atrapa, envuelve, engancha. Así que, al cabo del tiempo, a pesar de que nada estaba bien, volví.

Ahora parece que casi puedo tocar el ansiado feliz desenlace. Eso me mantiene de nuevo a medio gas en la esfera bloguera. Apenas escribo, y leo cuando el cuerpo me lo permite. Pero sigo aquí, no me voy. Solo a ratos.

Hoy es un día para celebrar, así que celebremos. Muchísimas gracias a todos los que pasáis por aquí, a los que dejáis vuestra huella en forma de comentario, a los que me animáis consciente o inconscientemente a seguir en este bello mundo virtual.

¡Feliz martes! ¡Nos leemos!

*Por cierto, la decisión de mudarme fue providencial. Al poco tiempo A partir de los 30 desapareció. Menos mal que tenía una copia de seguridad y pude recuperar casi todas las entradas… Por si algún día os apetece daros una vuelta, aquí lo tenéis volcado.

martes, 15 de mayo de 2012

15 de mayo


Hoy es un día especial. Por varios motivos. Para empezar, es martes, así que no debería estar escribiendo, pero como es un martes distinto me puedo permitir ese lujo. Porque hoy es San Isidro, una de las fiestas que más me gustan de mi ciudad. ¡Me zampaba ahora mismo una bolsa llena de rosquillas! Me encantaría estar paseando por las Vistillas, vestida de chulapa, con mi cesta de picnic bajo el brazo, disfrutando del ambiente castizo. Una pena no poder ir.

Otro motivo que hace especial a este día es el primer aniversario del movimiento 15M. Ha sido muy emocionante seguirlo todos estos días a través de las distintas televisiones en directo, hoy no faltaré a la gran cita con la pantalla. A esto tampoco puedo ir.

Por último, hoy mi abuela cumpliría años. Murió hace mucho, muchísimo, y apenas guardo recuerdos de ella. Mi madre siempre se pone taciturna por estas fechas, pero este año no le durará. Está cumpliendo uno de sus sueños: viajar a Chicago. Y, además, está con su querido polluelo, el Señor Marqués.

Y eso me trae por fin la conclusión de este escrito que empezó sin rumbo definido. ¡El Señor Marqués vuelve a casa! Se acabó echarle de menos, que no esté en nuestros encuentros familiares, la incertidumbre de no saber si llegará a tiempo en Navidad, o si podremos verlo en verano.

Estoy contenta, estoy feliz. Al contrario que los demás miembros de la unidad familiar, yo nunca pensé que se fuera a quedar por tierras estadounidenses. Él ya conoce la vida de expatriado y sabe que no es nada fácil.

Agosto… ya queda menos. 

viernes, 4 de mayo de 2012

#elúltimoempujón

Disculpen la ausencia, tanto en mis blogs como en los suyos. Y es que ya lo dije, ¡¡no paro!! Entramos ya en la recta final y mis energías flaquean. Va a ser un fin de semana emotivo y agotador. Y, como remate final, el todo o nada.
Hacía tiempo que no hablaba de mi otra gran pasión, y es que el año no ha dado más de sí. Entre unas cosas y otras no he podido disfrutar todo lo que hubiera querido. Aunque en esta temporada, más que disfrutar, lo que hemos hecho es sufrir. Un año lleno de alegrías a medias y muchos sinsabores. Pepu, ¿qué pasó?
Una buena Demente lo lleva codificado en los genes, es lo que toca, es lo que hay. No es algo nuevo ni será la última vez.
Para colmo, Jiménez se va. Otro estandarte que se nos borra. Volveremos a reinventarnos…
Volveré con ustedes la semana que viene. ¿El día? Pues depende mucho de mi humor y de lo que pase el domingo… Crucen los dedos por mí (a menos que sean murcianos, pero no me lo cuenten).
¡¡ARRIBA ESE ESTU!! ¡¡EL ÚLTIMO EMPUJÓN!!

viernes, 27 de abril de 2012

Recuperando viejas y bellas costumbres

¡Por fin es viernes! Es que esta semana ha sido muy dura. También muy bonita, la verdad. Semana de reencuentros varios, de conocer a personas inolvidables, de sentir mucho y muy bello.
Hoy he cogido el paraguas. Me encanta mi paraguas: grande, hongo y transparente, con un ribete rosa y el mango del mismo color. Además de protegerme de la lluvia me protege de los portadores de paraguas que no son conscientes del espacio que ocupan. ¡Pero casi no lo he usado! Esta mañana, cuando he mirado por la ventana, he visto esa bruma que emborrona las luces y he sonreído feliz pensando que por fin podría pasearlo.
Me encanta la lluvia. Hombre, para días como hoy que me toca ir de un lado a otro preferiría que no lloviera, pero no me importa mucho. Cuando iba de camino al curro miraba los campos cubiertos de niebla y me ha dado la sensación de que por fin teníamos con nosotros el tan ansiado invierno.
Año raro. Nos robaron el invierno. Ahora nos roban la primavera. Igual también nos quedamos sin verano.
Os preguntaréis, ¿a qué viene todo esto? A nada. Solo escribo. Me gusta escribir, aunque no hable de nada en particular. Al fin y al cabo eso es lo que me trajo a este lugar sin lugar, ¿verdad?
Feliz fin de semana, puente, semipuente o lo que sea que disfrutéis.

miércoles, 25 de abril de 2012

Desbarrando

Últimamente voy a contrarreloj. Tengo la agenda repleta de citas: médicos, cumpleaños y cenas varias, la ITV, el Encuentro con Escritores, quedar con amigos que quieren mi novela en mano,…  Las próximas dos semanas van a ser de locura. Ayer me llamaron del médico para cambiarme día y hora y tuve que sacar la agenda y estrujarme los sesos para encontrar el hueco adecuado. Y llevo la mano siempre pintarrajeada con cosas que ¡madremía! Mejor que no se me olviden…
Me gusta, me gusta estar así, hiperactiva. Casi no tengo tiempo de pararme a pensar. Todas las entradas de Un Mar de Cristal hasta el jueves están programadas, apenas puedo dedicarle ratitos a este blog, mi vía de escape. Pero hoy me apetece desbarrar un rato.
Estaba pensando… me toca ponerme a estudiar de nuevo. Por fin hay fecha de examen y una ya está cansada de ser la eterna interina. Aquí estoy muy bien, tengo mi sitio, pero sé que no puede ser así para siempre. No porque tenga yo especial interés en crecer laboralmente, mi desarrollo profesional va por otros derroteros, pero esta inamovilidad cansa.
Pero… ¡me da tanta pereza! No solo tener que meterme de nuevo con las leyes, eso creo que lo tengo superado. Brego cada día con ellas, cada vez me resulta más sencillo enfrentarme a los vericuetos de la legislación y hasta le encuentro su atractivo –y hasta me entretengo en buscar las posibles lagunas o dobleces-. No, lo que realmente me da pereza es volver a empezar.
Veréis, yo no soy simpática. De primeras no suelo caer en gracia. Me cuesta adaptarme a las nuevas situaciones, a las nuevas personas, a los sitios nuevos. No me gustan los cambios. Ahora lo llevo mejor, la vida es un constante cambio y no queda otra que intentar adaptarse lo mejor posible, pero sigue sin gustarme.
¡Y estoy tan bien aquí! El trabajo no es para nada el de mis sueños, ¡ni de lejos! Pero tengo buenos compañeros, incluso buenos amigos, me he ganado el respeto de casi todos y me siento muy cómoda.
En fin, si tuviera la plaza en propiedad imagino que no me hubiera quedado mucho tiempo. ¡Hala! A estudiar toca.

martes, 27 de marzo de 2012

Momento-vergüenza

Acabo de tener un estúpido episodio sincopal, una lipotimia, vamos, una bajada de tensión con mareo, sudoración fría, aumento de las pulsaciones, náuseas,… En medio del pasillo, en el curro. Es un coñazo. Sí, un coñazo con todas las letras. Porque no puedo hacer nada por solucionarlo más que esperar, porque siempre tengo que montar el numerito y porque no hay nada como ver a un grupúsculo de gente reunida para que todo el mundo pregunte qué pasa. Vox pópuli en treinta segundos.
No es algo nuevo, pero hacía tiempo que no me pasaba. Recuerdo la vez que pasé más vergüenza. Estaba en una tienda en mi pueblo y noté que me venía. Traté de salir de allí, siempre pienso que voy a conseguirlo pero nunca lo consigo, así que, a mitad de camino, en medio de uno de los pasillos, tuve que tirarme al suelo porque no podía más. Una vez en el suelo la sangre vuelve a regar el cerebro y todo empieza a mejorar. Pero poco a poco, mientras a tu alrededor se congregan curiosos y preocupados, preguntando sin cesar. Y a una le dan ganas de gritar: ¡déjenme tranquilita un momento, por favor! Pero la voz no sale, una está más ocupada tratando de respirar normalmente.
Aquello se saldó con la regañina de todos los que estaban a mi alrededor: ¡mira que no desayunar con este calor!, con una botella de suero glucosado intravenoso en la ambulancia, otra regañina de las enfermeras y un montón de personas desconocidas preguntándome durante meses cómo me encontraba a cada paso que daba por el pueblo.
En la consulta médica, en medio de una celebración futbolística, en una reunión de amigos en mi casa,… Debería estar acostumbrada, pero a los momentos vergonzosos una nunca se acostumbra.

viernes, 16 de marzo de 2012

De cambio de planes

Se ha muerto J.
Aquí se muere mucha gente. Es más, muchos viene a morir. Es algo con lo que convivimos, ley de vida que asumimos como parte de nuestro día a día.
Pero con J ha sido distinto. Era un tipo diferente, un espíritu libre que murió poco a poco con la institucionalización. Nunca quiso entrar en la rueda. Le costaba acatar las normas, amoldarse a las rígidas rutinas.
Era un tocapelotas, pero de esos que caen bien, de esos a los que les coges cierto cariño. Y estoy segura de que tuvo una vida de lo más interesante. Aquí se sentía enjaulado, sin ganas de seguir adelante.
Hoy me planteo de nuevo esas cuestiones existenciales que tanto incomodan. ¿Deben las instituciones proteger a toda costa al individuo de sí mismo? ¿Deben gastar recursos extraordinarios en algo inevitable? ¿Debemos seguir jugando a ser pequeños dioses poniendo la vida por encima de la dignidad? Y, a modo personal, ¿qué harías yo si me tocara a mí/mis?
Había pensado despedir la semana con algo más alegre pero, como humanos que somos, la muerte no se adapta a nuestros planes de vida. Hoy, después de la noticia, solo quería reflejarlo. Disfruten mucho, nunca se sabe.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Un chiste de funcionarios y políticos

Gracias a Olga por la inspiración:

Un señor que va en coche y se percata de que está perdido, maniobra y pregunta a alguien en la calle:
-¡Disculpe!, ¿podría usted ayudarme? He quedado a las 14:00 con un amigo, llevo media hora de retraso ¡y no sé dónde me encuentro!
-Claro que sí -le contesta-. Se encuentra usted en un coche, en la autovía A 43 dirección de salida, a unos 7 Km, 400 m del centro de la ciudad, a 40º de latitud norte y 58º de longitud oeste.
-Es usted FUNCIONARIO, ¿verdad? -dice el del coche.
-Sí señor, lo soy. ¿Cómo lo ha adivinado?
-Muy sencillo, porque todo lo que me ha dicho es "técnicamente correcto", pero "prácticamente inútil": continúo perdido, llegaré tarde y no sé qué hacer con su información.
-Usted es POLITICO, ¿verdad? -pregunta el de la calle.
-En efecto -responde orgulloso el del coche- ¿Cómo lo ha sabido?
-Porque no sabe dónde está ni hacia dónde se dirige, ha hecho una promesa que no puede cumplir y espera que otro le resuelva el problema. De hecho, está usted exactamente en la misma situación que estaba antes de preguntarme, pero ahora, por alguna extraña razón, parece que la culpa es mía.

jueves, 8 de marzo de 2012

Feliz Lucha

Y no es que yo quiera tener pene, no mezclemos conceptos. No creo en la igualdad entre hombres y mujeres, es un absurdo. Pero por supuesto defiendo a capa y espada la igualdad de derechos y oportunidades.
Para llegar a donde estoy hoy muchas mujeres (y hombres) han tenido que luchar y sufrir, hasta morir. Me crispa una idea que se va asentando en la conciencia femenina colectiva: “nos engañaron con la liberación de la mujer, estábamos muy bien en casa”. ¡Por favor!
Es verdad que en muchos sentidos el sistema se ha aprovechado de esta situación, pero no olvidemos todo lo que hemos ganado: independencia, reconocimiento, autoconfianza, poder de decisión, libertad sexual y reproductiva.
Aún queda mucho camino por recorrer. Muchos países siguen coartando las libertades a las mujeres, solo por el hecho mismo de ser mujer. Y no debemos mirar tan lejos, por desgracia vivimos un momento de repunte del machismo en el mundo occidental. Las mujeres siguen sometidas en muchos ámbitos sociales, muchas veces por sus propias concepciones. No existe una realidad de igualdad de oportunidades, y donde los hombres pueden disfrutar de una vida plena las mujeres muchas veces tienen que optar: optar por ser madre o por desarrollar su profesión.
Seguimos siendo putas cuando disfrutamos de nuestra sexualidad libremente, seguimos siendo unas lagartas cuando llegamos demasiado lejos en el escalafón laboral, a veces putas y lagartas cuando se alude a nuestras rodillas como causa-efecto de nuestro ascenso. Seguimos siendo malas madres si damos demasiado en nuestro trabajo.
El propio lenguaje nos oprime: yo no quiero que el hombre me ayude en casa, quiero que comparta conmigo las tareas domésticas y las labores de educación y cuidado de los hijos. Compartimos responsabilidades, la conciliación no debería ser solo cosa de mujeres.
Hoy lo celebramos, el resto de los días seguimos en la lucha. Lo hacemos por nosotras, por las que nos rodean y por las que están a años luz de llegar a disfrutar de esa ansiada igualdad, por las generaciones venideras y, por supuesto, por las que nos anteceden, con profundo agradecimiento.
Feliz Día de Internacional de la Mujer.

lunes, 5 de marzo de 2012

If only I could...

Hubiera sido buena. ¡Qué digo buena, muy buena! Tenía el talento y la pasión necesarios. Soy inteligente, igual no brillante, pero sí por encima de la media. Soy concienzuda, cuando algo se me mete entre ceja y ceja no descanso hasta hallar el camino, la solución, la manera. Soy paciente, infinitamente paciente. Soy hábil con las manos, delicada y meticulosa. Soy organizada, tengo carácter, orgullo. Hubiera sido la mejor.
Y, aunque SÉ que no me equivoqué, una parte de mí nunca dejará de preguntarse si realmente no me equivoqué. Esa parte que no deja de repetir “algún día”, aunque en mi fuero interno sepa que no, que ese día no llegará.
Dos sueños. Dos caminos. Sendas separadas que no se cruzan. ¿Llegaré al final de la que elegí?

miércoles, 29 de febrero de 2012

Un día especial

En primer lugar, os remito a Un Mar de Cristal, por fin está en marcha la publicación de la novela y es importante que leáis la entrada de hoy.
Hoy es 29 de febrero, y eso es algo que no ocurre todos los años. Hoy también es el Día Mundial de las Enfermedades Raras, un buen día para remitiros a una página donde encontraréis información sobre una iniciativa solidaria preciosa: Tapones para Sara.
Hoy me he levantado con energías renovadas, como si el hecho de que febrero llegue a su fin supusiera también el fin de una etapa en mi vida y el comienzo de otra nueva, ilusionante.
Siguen corriéndome las hormigas por debajo de la piel, sigo estornudando y sintiendo que mi cerebro está demasiado hinchado para que lo albergue mi cráneo, sigo añorando los días de lluvia, pero, a pesar de que todo sigue igual, todo es distinto. Y eso es algo bueno.   

lunes, 27 de febrero de 2012

Agua

Sumemos a todo lo demás el estrés hídrico. Ni una gota, oye. Y eso me desespera. La alergia me mata, tengo ganas de pasear mi paraguas hongo, de mojarme los calcetines, de saltar en los charcos, del placer de su música. Cantemos a voz en grito, a ver si funciona…
El olor a humedad nada más salir del portal, el brillo de las farolas contra el asfalto brillante, el golpeteo musical de la lluvia.
Las olas del mar lamiendo mis pies descalzos, semienterrados en la arena húmeda.
Los brotes verdes de los árboles al despuntar la primavera, succionando como pocos el agua de su matriz.
El hielo perlado de gotas bajo los rayos del sol, descendiendo ruidoso de la montaña para llenar ríos y lagos.
Los suaves copos de nieve cosquilleando en mi nariz, despertando mi sonrisa más infantil.
El agua corriendo caliente bajo mi piel, llenando mi cerebro, bombeando en mi corazón. El agua de mis lágrimas de emoción y felicidad.
Flotar, volver a los orígenes. Yo no soy polvo.

martes, 14 de febrero de 2012

Retiro espiritual

Los libros de Registro, una foto de Lisboa, el calendario congelado en el día de hoy, un taco de post-its de colores, mi caja magnética de clips, el quitagrapas negro –el azul desapareció-, mi colección de sellos, la tinta roja y la tinta azul, un capuchón sin boli, un boli sin capuchón, el subrayador verde, la taladradora, mi botella de cristal, la taza y la cuchara, el celo en su soporte. Mi teléfono, claro, y mi ordenador, el mejor del despacho, prebenda de ojito derecho. La silla balancín, mi cajón desordenado, Roberta –así se llama mi impresora-, la destructora de papel, Flavio –mi calefactor-.
No, no voy a echar nada de menos.

lunes, 16 de enero de 2012

El tan esperado invierno

La niebla densa caía en pequeñas gotas que mojaban mi rostro al pasar, como de lágrimas que no derramé. La noche ya había caído cuando fui a despedirme por segunda vez en un mismo día. Sentí que todo estaba bien, que por fin el clima se acompasaba al ritmo lánguido de mi corazón.
Mi vida siempre ha sido una sucesión de despedidas y reencuentros, de lágrimas en el aeropuerto, tanto de tristeza como de felicidad. Una aprende a sobrellevarlo, no queda otra.
Aprendes a tener a la familia a una llamada telefónica, a abrazarlos en la distancia, a no contar con su presencia natural. Aprendes a disfrutar de las breves estampas, a cumplir años cuando te conviene y no cuando debe ser, a valerte por ti misma, a no sentir abandono o indefensión.
Ayer no lloré. Fue algo tremendamente egoísta lo que me llevó a no sentir la necesidad de desparramarme en humedades: la esperanza de que, por lo menos respecto al Señor Marqués, se trate de la última. Tampoco lloré con Malolito, y es que llevo toda una vida despidiéndome de él. Purita costumbre que no resta vacío.
Hoy tampoco lloro, que es lunes y llueve. Y la semana se presenta, cuanto menos, ocupada. No hay tiempo para las lágrimas. Sí para las sonrisas de invierno, bienvenido seas.

lunes, 2 de enero de 2012

El contador a cero

¡Buenos días!
Sí, y es que hoy el día ha empezado muy pronto. Toca volver al curro e intentar ponerse al día en el menor tiempo posible, aunque tal y como están las cosas ni ganas quedan. Pero bueno, yo seguiré tratando de desbordar optimismo. Eso sí, con el hacha preparada, por si hay que ponerse en pie de guerra. Que una es alegre, pero no tonta del bote. O no tanto.
El 2012 se presenta… difícil. Por una parte, menos dineritos a fin de mes. Por otra, más horas de trabajo. Eso, en principio, no sería un problema, porque ya las echo cuando hace falta, pero, señores, ¡esto es un engaño! Una bajada de sueldo en toda regla, cuando nos juraron y perjuraron que no sucedería. ¿Alguien se lo creyó? Lo de los recortes sociales por ahora me lo salto.
De todas formas, este año me no deja de ilusionarme. Tengo un par de proyectos en perspectiva que espero poder llevar a cabo con éxito. Para uno de ellos espero contar con vuestra ayuda, por ahora no os adelanto más.
¿Resumen del 2011? Las aguas vuelven a su cauce, y eso siempre es una gran noticia. El año ha tenido sus más y sus menos, pero ¿qué año no los tiene? Estoy contenta de que se haya acabado, es como cerrar un ciclo, como volver a empezar, esta vez con buen pie.
¿Propósitos para el 2012? Eso es lo que quiero que me contéis… ¡A mojarse toca!

martes, 20 de diciembre de 2011

¡Uy! Pero si hoy es martes...

Estaba pensando… mira tú qué tontería más grande, en lo curioso de los descansos. Durante estos meses he descansado de muchas cosas de mi vida: amigos, familia, obligaciones, aficiones,… y han sido los más agotadores que recuerdo.
El viernes, dos días después de comenzar el descanso en el descanso, llegué a casa ya muy entrado el sábado, con las piernas destrozadas, el cuerpo aterido y el corazón sacudido. Y, sin embargo, hacía tiempo que no me sentía tan descansada.
La vida vivida no cansa aunque agote. La vida en suspenso sí.
Me prometí no intensificarme, que de eso ya he tenido cubos llenos, así que, ¡vamos! En busca de la sonrisa. ¿Sí?

jueves, 2 de junio de 2011

La rueda

La tele de la salita, esa que utilizábamos básicamente para jugar a la play, se volvió loca. Bueno, siempre estuvo bastante loca, pero había llegado al punto de absoluto descontrol. Vamos, se convirtió en una tele inútil. No era motivo de preocupación, la verdad. Con una, hasta con ninguna, tenemos de sobra.

Dhalsim publicó en su muro de FB. Se deshacía de una tele de "culo gordo", si alguno la quería... Pensamos, "pues mira, así sustituimos a la loca". 

Pero... esta tele, que ya ha pasado por varias manos amigas, es más grande que la nuestra, y no cabe en el hueco de la estantería que me curré para tal fin. Así que, después de romperme la cabeza unos cuantos días, decidí reestructurar la salita. Ahí empezó todo...

Total, que llevo diez días desquiciantes moviendo muebles, cambiando armarios, estanterías, tirando y tirando, ordenando, colocando, limpiando a fondo,... Y parece que nunca voy a acabar. Porque, cada vez que me meto en algo nuevo, se me ocurren tres millones de ideas nuevas y, ya que estoy metida en faena, ¿por qué no? 

Mi vida se reduce a trabajar en el curro-trabajar en casa. Y claro, eso acaba con mi inspiración. Para escribir en el blog, digo, porque mi cabeza bulle llena de planes. Estoy contenta, está quedando todo muy bonito, limpio, ordenado y mucho más lógico y útil, pero igual eso hace esté un poquito desconectada.

Veo la luz al final del túnel...